La psicología de la música, también denominada psicología musical, constituye un campo interdisciplinario que se basa en la psicología, las ciencias cognitivas, la neurociencia y la musicología. Su objetivo principal es dilucidar y comprender el comportamiento y la experiencia musical, abarcando los procesos a través de los cuales se percibe, crea, responde e integra la música en la vida diaria. La investigación contemporánea en este ámbito es predominantemente empírica y el conocimiento avanza principalmente a través de la interpretación de datos recopilados sistemáticamente de participantes humanos. Más allá de su papel científico fundamental dentro de las ciencias cognitivas, este campo ofrece relevancia práctica en numerosas áreas, incluida la interpretación musical, la composición, la educación, la crítica y la terapia. También contribuye a las investigaciones de la actitud humana, las habilidades, la interpretación, la inteligencia, la creatividad y el comportamiento social, además de explorar los intrincados vínculos entre la música y la salud.
La psicología de la música también ofrece información sobre facetas no psicológicas de la musicología y la práctica musical. Por ejemplo, contribuye a la teoría musical al investigar la percepción y el modelado computacional de estructuras musicales como la melodía, la armonía, la tonalidad, el ritmo, la métrica y la forma. De manera similar, la investigación en historia de la música puede beneficiarse de estudios sistemáticos de la evolución de la sintaxis musical o de análisis psicológicos de compositores y composiciones, particularmente en lo que respecta a las respuestas perceptivas, afectivas y sociales a sus obras.
Historial
Historia temprana (antes de 1850)
Antes del siglo XIX, el estudio del sonido y los fenómenos musicales se centraba principalmente en el modelado matemático del tono y el tono. Los primeros experimentos registrados datan del siglo VI a. C. y se atribuyen en particular a Pitágoras, quien estableció las relaciones simples de longitud de cuerdas que definían las consonancias de la octava. Esta perspectiva, que sostenía que el sonido y la música podían entenderse puramente desde un punto de vista físico, fue compartida por teóricos como Anaxágoras y Boecio. Uno de los primeros disidentes importantes fue Aristoxenus, cuya visión de que la música sólo podía comprenderse a través de la percepción humana y su relación con la memoria humana presagiaba la psicología musical moderna. A pesar de sus ideas, la mayor parte de la educación musical a lo largo de la Edad Media y el Renacimiento permaneció firmemente arraigada en la tradición pitagórica, particularmente a través del quadrivium, que incluía astronomía, geometría, aritmética y música.
Vincenzo Galilei (padre de Galileo) realizó investigaciones que demostraron que, incluso con una longitud de cuerda constante, las variaciones en la tensión, el grosor o la composición podían alterar el tono percibido. A partir de esto, postuló que las proporciones simples eran inadecuadas para explicar completamente los fenómenos musicales, argumentando la necesidad de un enfoque perceptivo. Además, afirmó que las diferencias entre los distintos sistemas de sintonización son imperceptibles, lo que hace innecesarias las disputas asociadas. Durante la Revolución Científica, el estudio de temas como la vibración, la consonancia, las series armónicas y la resonancia avanzó significativamente, con notables contribuciones de Galileo, Kepler, Mersenne y Descartes. Esta era también fomentó una mayor especulación sobre la naturaleza de los órganos sensoriales y los procesos cognitivos de orden superior, particularmente por parte de Savart, Helmholtz y Koenig.
Auge del estudio empírico (1860–1960)
El final del siglo XIX marcó el desarrollo paralelo de la psicología musical con el surgimiento de la psicología empírica general, ambos campos progresaron a través de etapas de desarrollo similares. La etapa inicial fue la psicología estructuralista, dirigida por Wilhelm Wundt, cuyo objetivo era deconstruir la experiencia en sus componentes más fundamentales y definibles. Este enfoque se basó en siglos de estudio acústico e incluyó el desarrollo del resonador por parte de Helmholtz para aislar y comprender los tonos puros y complejos y su percepción. Al mismo tiempo, el filósofo Carl Stumpf utilizó órganos de iglesia y su propia experiencia musical para explorar el timbre y el tono absoluto, mientras que el propio Wundt asoció la experiencia del ritmo con la tensión cinestésica y la relajación.
Con el declive del estructuralismo y el surgimiento de la psicología Gestalt y el conductismo a principios del siglo XX, la psicología de la música amplió su alcance. Pasó del análisis de tonos y elementos aislados a investigar la percepción de sus interrelaciones y respuestas humanas, aunque el progreso en esta área quedó rezagado con respecto a la investigación en percepción visual. En Europa, Géza Révész y Albert Wellek avanzaron en una comprensión más matizada del tono musical. Al mismo tiempo, en Estados Unidos, la atención se desplazó hacia la educación musical, centrándose en la formación y el desarrollo de la competencia musical. Carl Seashore encabezó estos esfuerzos y fue autor de La medición de los talentos musicales y La psicología del talento musical. Seashore empleó equipos diseñados a medida y evaluaciones estandarizadas para cuantificar las desviaciones en la interpretación de notaciones específicas y diferenciar la aptitud musical entre los estudiantes.
Los orígenes de la musicología europea se remontan a la antigua Grecia, donde los académicos se concentraban en los fundamentos filosóficos de la música y sus relaciones conceptuales. Posteriormente, varias teorías griegas influyeron en el pensamiento musical árabe y cristiano. A pesar de su supervivencia, estas teorías sufrieron alteraciones y corrupciones durante la Edad Media europea.
Era Moderna (1960-presente)
Durante la segunda mitad del siglo XX, la psicología de la música amplió significativamente su alcance para abarcar un amplio espectro de dominios teóricos y aplicados. A partir de la década de 1960, el campo se desarrolló en paralelo con la ciencia cognitiva, integrando áreas de investigación como la percepción musical (específicamente tono, ritmo, armonía y melodía), desarrollo y aptitud musical, interpretación musical y respuestas emocionales a la música.
Esta era también fue testigo del establecimiento de revistas especializadas, sociedades, conferencias, grupos de investigación, centros y títulos académicos dedicados a la psicología de la música. Este crecimiento institucional ha dirigido la investigación hacia aplicaciones prácticas en educación, interpretación y terapia musical. Si bien las técnicas de la psicología cognitiva facilitaron análisis más objetivos del comportamiento y la experiencia musical, el progreso teórico y tecnológico en la neurociencia ha influido profundamente en la trayectoria del campo hacia el siglo XXI.
Aunque la mayor parte de la investigación en psicología de la música se ha concentrado históricamente en contextos musicales occidentales, el campo ha ampliado su alcance, junto con la etnomusicología, para investigar las variaciones transculturales en la percepción y la práctica musical. Además, ha ganado protagonismo en la esfera pública. En los últimos años, varios libros de divulgación científica más vendidos han contribuido al discurso público sobre el tema, incluidos This Is Your Brain On Music (2006) y The World in Six Songs (2008) de Daniel Levitin, Musicophilia de Oliver Sacks (2007) y Guitar Zero de Gary Marcus (2012). Además, el polémico "efecto Mozart" desató un extenso debate entre investigadores, educadores, políticos y el público en general sobre la correlación entre escuchar música clásica, educación e inteligencia.
Áreas de investigación
Percepción y Cognición
Una parte importante de la investigación dentro de la psicología de la música tiene como objetivo dilucidar los procesos cognitivos que sustentan los comportamientos musicales, como la percepción, la comprensión, la memoria, la atención y la interpretación. Inicialmente arraigadas en la psicoacústica y las sensaciones, las teorías cognitivas contemporáneas sobre la comprensión musical humana ahora integran conocimientos de la neurociencia, la ciencia cognitiva, la teoría musical, la musicoterapia, la informática, la psicología, la filosofía y la lingüística.
Respuesta afectiva
La música provoca consistentemente respuestas emocionales en los oyentes, una relación ampliamente estudiada para identificar características musicales específicas que transmiten o evocan reacciones, comprender la naturaleza de estas reacciones y determinar cómo las características del oyente influyen en las experiencias emocionales. Este campo impacta significativamente en la filosofía, la musicología y la estética, así como en la composición e interpretación musical. Para el público general, las investigaciones indican que las sensaciones placenteras asociadas con la música emocional provienen de la liberación de dopamina en el cuerpo estriado, las mismas regiones del cerebro que subyacen a los aspectos anticipatorios y gratificantes de la adicción a las drogas. Los estudios también demuestran que escuchar música influye en el estado de ánimo individual, siendo el ritmo y el estilo los principales determinantes de los efectos positivos o negativos. Además, la música mejora las funciones cognitivas, fomenta la creatividad y mitiga la fatiga, mejorando así el flujo de trabajo y optimizando los resultados durante las actividades concurrentes. Esto sugiere que incorporar música durante las tareas puede aumentar significativamente la productividad y la experiencia general. Se ha planteado la hipótesis de que comprender el significado emocional de la música puede depender de un sistema neuronal compartido para procesar el contenido afectivo de voces, vocalizaciones y sonidos musicales. Más allá de las respuestas emocionales, la música ha dado forma a los estilos de vida individuales y ha alterado las percepciones de atractivo. Si bien la música no puede satisfacer todas las necesidades humanas, se utiliza con frecuencia por su capacidad para modificar sentimientos y emociones.
Neuropsicología
Una extensa investigación investiga los mecanismos cerebrales que sustentan los procesos cognitivos involucrados en la percepción y la interpretación musical. Estos comportamientos abarcan escuchar música, interpretar, componer, leer, escribir y actividades relacionadas. El campo también se centra cada vez más en los fundamentos neuronales de la estética y la emoción musicales. Los investigadores en este campo a menudo poseen experiencia en neurociencia cognitiva, neurología, neuroanatomía, psicología, teoría musical, ciencias de la computación y otras disciplinas relacionadas, empleando técnicas como imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI), estimulación magnética transcraneal (TMS), magnetoencefalografía (MEG), electroencefalografía (EEG) y tomografía por emisión de positrones (PET).
El proceso cognitivo de la interpretación musical requiere la interacción de mecanismos neuronales dentro de los sistemas motor y auditivo. Dado que cada acción ejecutada durante una actuación genera un sonido que influye en las expresiones posteriores, esto da como resultado una interacción sensoriomotora dinámica.
Paso de procesamiento
El tono percibido generalmente depende de la frecuencia fundamental, aunque esta dependencia puede estar mediada exclusivamente por la presencia de armónicos correspondientes a esa frecuencia fundamental. El fenómeno de percibir un tono en ausencia de su correspondiente frecuencia fundamental dentro del estímulo físico se denomina tono del fundamental faltante. La investigación en monos tití ha identificado neuronas laterales a A1 que son específicamente sensibles a la frecuencia fundamental de un tono complejo, lo que indica que la constancia del tono podría verse facilitada por dicho mecanismo neuronal.
La constancia del tono denota la capacidad de percibir la identidad del tono a pesar de las variaciones en las propiedades acústicas, incluido el volumen, la envolvente temporal o el timbre. El papel fundamental de las regiones corticales laterales a A1 en la codificación del tono se ve corroborado por investigaciones que involucran lesiones corticales humanas y estudios de imágenes por resonancia magnética funcional (fMRI). Estos hallazgos proponen colectivamente un sistema jerárquico para el procesamiento del tono, en el que los atributos más abstractos de los estímulos sonoros se procesan progresivamente a lo largo de las vías neuronales.
Paso absoluto
El tono absoluto (AP) se refiere a la capacidad de identificar o producir un tono musical en un tono específico sin depender de una referencia externa. Se estima que esta capacidad ocurre en aproximadamente 1 de cada 10.000 personas. El debate sobre si AP es un rasgo innato o una habilidad aprendida persiste, con evidencia que respalda tanto una predisposición genética como la existencia de un "período crítico" para su adquisición, particularmente cuando se combina con una instrucción musical temprana.
Procesamiento de ritmo
La investigación conductual indica que, si bien el ritmo y el tono se pueden percibir de forma independiente, también interactúan sinérgicamente para formar una percepción musical integral. Las investigaciones sobre la discriminación y reproducción del ritmo auditivo en individuos con lesiones cerebrales han asociado estas capacidades con las regiones auditivas del lóbulo temporal, aunque no se ha establecido una localización o lateralización consistente. Además, los estudios neuropsicológicos y de neuroimagen revelan que las regiones motoras del cerebro desempeñan un papel tanto en la percepción como en la producción de ritmos.
Incluso durante la escucha pasiva de los ritmos, los estudios frecuentemente implican a los ganglios basales, el cerebelo, la corteza premotora dorsal (dPMC) y el área motora suplementaria (SMA). Esto sugiere que el análisis del ritmo puede depender de interacciones complejas entre los sistemas auditivo y motor.
Dinámica Musical
En música, la dinámica se refiere al volumen o intensidad del sonido. La exposición excesiva a ruidos fuertes es una preocupación importante: el 25% de los adultos estadounidenses experimentan algún grado de pérdida auditiva debido a este factor. Un volumen alto puede provocar discapacidad auditiva, ya sea por un único evento sonoro intenso o por una exposición prolongada a ruidos fuertes. Los niveles elevados de sonido son capaces de dañar las delicadas células ciliadas del oído interno responsables de la recepción del sonido, lo que podría provocar una pérdida auditiva permanente.
Por el contrario, escuchar música a un volumen más bajo se ha correlacionado con una disminución de la ansiedad y la presión arterial, junto con mejoras en el estado de ánimo, el estado de alerta y la memoria. Mantener niveles de escucha moderados puede optimizar estas ventajas y al mismo tiempo mitigar el riesgo de daño auditivo, dado que la exposición a un sonido excesivamente alto puede comprometer las intrincadas estructuras del oído.
Correlatos neuronales del entrenamiento musical
Si bien las interacciones auditivo-motoras son evidentes incluso en personas sin formación musical formal, los músicos representan un grupo ideal para el estudio debido a sus conexiones extensas y bien establecidas entre los sistemas auditivo y motor. Las investigaciones indican que los músicos exhiben adaptaciones anatómicas directamente correlacionadas con su formación. Ciertas investigaciones de neuroimagen han revelado que los músicos muestran una actividad reducida en las regiones motoras en comparación con los no músicos durante tareas motoras simples, lo que potencialmente indica un patrón de reclutamiento neuronal más eficiente. Además, otros estudios sugieren que la formación musical temprana puede influir positivamente en la lectura de palabras al fomentar la especialización de un "área visual de notas" adicional del lado derecho para procesar información visual espacialmente relevante (es decir, pentagrama, barras, etc.). Este efecto neuroplástico puede contribuir a la prevención de la dislexia superficial. El aprendizaje musical también requiere el desarrollo de nuevas asociaciones audiovisuales, que permiten detectar discrepancias entre sonidos y sus correspondientes gestos musicales, facilitando así el dominio instrumental.
Imágenes de motor
Investigaciones previas de neuroimagen indican consistentemente activación en el área motora suplementaria (SMA), áreas premotoras y cortezas auditivas cuando personas que no son músicos simulan mentalmente escuchar extractos musicales. De manera similar, se observa el reclutamiento de la SMA y las áreas premotoras cuando los músicos realizan una interpretación imaginada.
Psicoacústica
La psicoacústica constituye la investigación científica de la percepción del sonido. Más precisamente, es una disciplina científica dedicada a examinar las respuestas psicológicas y fisiológicas provocadas por el sonido, abarcando tanto el habla como la música. Las áreas clave de investigación incluyen la percepción del tono, el timbre, el volumen y la duración de los sonidos musicales, y las implicaciones de estos estudios para la cognición musical o la organización percibida de la música. Además, explora las ilusiones auditivas y los mecanismos mediante los cuales los humanos localizan el sonido, lo que tiene importancia para la composición musical y el diseño arquitectónico de los lugares de actuación. La psicoacústica se clasifica como un subcampo de la psicofísica.
Musicología cognitiva
La musicología cognitiva es una subdisciplina de la ciencia cognitiva centrada en modelar computacionalmente el conocimiento musical, con el doble objetivo de avanzar en la comprensión tanto de la música como de los procesos cognitivos.
La musicología cognitiva se distingue de la cognición musical y la neurociencia cognitiva de la música por su distinto enfoque metodológico. Este campo emplea modelos informáticos para investigar la representación del conocimiento relacionado con la música, basándose en la inteligencia artificial y la ciencia cognitiva. Los modelos informáticos ofrecen una plataforma precisa e interactiva para desarrollar y validar marcos teóricos.
Este dominio interdisciplinario explora temas como los paralelos neuronales entre el lenguaje y la música. La investigación incorpora con frecuencia modelos computacionales de inspiración biológica, incluidas redes neuronales y algoritmos evolutivos. El objetivo principal es modelar los procesos mediante los cuales se representa, almacena, percibe, interpreta y genera el conocimiento musical. Un entorno computacional estructurado facilita la investigación sistemática de estos complejos fenómenos cognitivos.
Musicología Evolutiva
La musicología evolutiva aborda la génesis de la música, el fenómeno del canto animal, las presiones selectivas que impulsan la evolución musical y la coevolución de la música y la humanidad. Su objetivo es comprender la percepción y el compromiso musical dentro de un marco evolutivo. Charles Darwin postuló que la música podría haber conferido una ventaja adaptativa, sirviendo como protolenguaje, una hipótesis que posteriormente ha generado múltiples teorías contrapuestas sobre la evolución de la música. Por el contrario, una perspectiva alternativa considera la música un subproducto de la evolución lingüística, caracterizándola como una forma de "pastel de queso auditivo" que proporciona placer sensorial sin cumplir un propósito adaptativo. Este último punto de vista ha sido cuestionado directamente por numerosos estudiosos de la investigación musical.
Variaciones culturales
El origen cultural o étnico de un individuo influye significativamente en su cognición musical, abarcando preferencias, respuestas emocionales y memoria musical. Desde la infancia, las preferencias musicales muestran un sesgo hacia las tradiciones culturalmente familiares. Además, la categorización que hacen los adultos del contenido emocional de una pieza musical se basa en características estructurales tanto culturalmente específicas como universales. Además, los individuos demuestran capacidades de memoria musical superiores para música culturalmente familiar en comparación con música desconocida.
Dominios de investigación aplicada
Ciertos campos de investigación dentro de la psicología de la música se concentran en la aplicación práctica de la música en la vida diaria, junto con las prácticas y experiencias de músicos aficionados y profesionales. Cada tema específico podrá integrar conocimientos y metodologías provenientes de una o más de las áreas previamente señaladas. Estos dominios abarcan:
El papel social de la música
Compuesto por:
- consumo rutinario de música
- rituales musicales y asambleas comunales (por ejemplo, ceremonias religiosas, eventos festivos, ocasiones deportivas, mítines políticos)
- La función de la música en la configuración de identidades individuales y colectivas
- la interrelación entre música y danza
- Factores sociales que influyen en la preferencia musical (p. ej., grupos de pares, familia, opiniones de expertos, entorno socioeconómico)
Preferencia musical
La investigación ha investigado las elecciones musicales de los consumidores en relación con los cinco grandes rasgos de personalidad: apertura a la experiencia, amabilidad, extraversión, neuroticismo y escrupulosidad. Generalmente, los rasgos de plasticidad (apertura a la experiencia y extraversión) ejercen una mayor influencia en la preferencia musical que los rasgos de estabilidad (amabilidad, neuroticismo y escrupulosidad). También se ha demostrado que el género afecta la preferencia: los hombres suelen seleccionar música por motivaciones predominantemente cognitivas y las mujeres por motivos emocionales. Además, se han identificado correlaciones entre la preferencia musical, el estado de ánimo y las asociaciones nostálgicas.
Música de fondo
La investigación sobre la música de fondo investiga principalmente su influencia en las actividades no musicales, abarcando las modificaciones de comportamiento observadas en varios géneros, entornos o estilos musicales. En entornos de laboratorio controlados, se ha demostrado que la música ejerce efectos tanto beneficiosos como perjudiciales sobre el desempeño de tareas cognitivas, incluidos aspectos como la memoria, la atención y la comprensión. Ampliamente empleada como herramienta publicitaria, la música también puede influir en las estrategias de marketing, la comprensión de los anuncios y las decisiones de compra de los consumidores. Además, la música de fondo tiene la capacidad de afectar los procesos de aprendizaje, la memoria de trabajo, la capacidad de recordar, el rendimiento en las pruebas y el enfoque de la atención durante las tareas de seguimiento cognitivo. También cumple funciones como aliviar el aburrimiento, fomentar estados emocionales positivos y establecer una sensación de espacio personal. Al presentar diversas melodías y tonos, se ha observado que la música de fondo calma los estados mentales agitados. La evidencia sugiere que distintos géneros musicales pueden modular de manera diferencial el estado de ánimo psicológico y las respuestas fisiológicas vinculadas a las emociones inducidas. Por ejemplo, la exposición a música atonal puede provocar una disminución de la frecuencia cardíaca (temor a la bradicardia) y una elevación de la presión arterial tanto diastólica como sistólica, lo que podría indicar un mayor estado de alerta, mayor atención, tensión psicológica y ansiedad.
El papel de la música en el marketing
Tanto en la publicidad de radio como de televisión, la música es crucial para mejorar el recuerdo del contenido, influir en las intenciones de compra y moldear las actitudes hacia el anuncio y la marca. El impacto de la música en el marketing se ha investigado en diversos contextos, incluidos anuncios de radio, anuncios de televisión y entornos minoristas físicos.
Un elemento fundamental de la música en la publicidad es el "ajuste musical", que se refiere a la congruencia entre las señales del anuncio y el contenido musical. Esta congruencia o incongruencia puede manifestarse tanto en la música lírica como en la instrumental de los anuncios. El timbre, el tempo, la letra, el género, el estado de ánimo y cualquier asociación positiva o negativa evocada por la música deben alinearse con las características del anuncio y del producto.
Música y productividad en el lugar de trabajo
Numerosos estudios reconocen que escuchar música durante el trabajo afecta la productividad de las personas que realizan tareas cognitivas complejas. Si bien una investigación indicó que escuchar géneros musicales preferidos podría mejorar la productividad en el lugar de trabajo, otra investigación sugiere que la música puede ser una distracción, particularmente con factores como el volumen y el contenido de las letras. Los factores adicionales que se supone influyen en la correlación entre escuchar música y la productividad incluyen la estructura musical, la complejidad de la tarea y el grado de control que un individuo tiene sobre la selección y el uso de la música.
Educación musical
Las áreas clave incluyen:
- Optimización de la educación musical.
- El desarrollo de conductas y habilidades musicales a lo largo de la vida.
- Habilidades y procesos específicos inherentes al aprendizaje de un instrumento musical o interpretación vocal.
- Actividades y prácticas pedagógicas dentro de las instituciones musicales.
- Un análisis comparativo de la instrucción individual versus grupal para instrumentos musicales.
- El impacto de la educación musical en la inteligencia cognitiva.
- Estrategias para optimizar la práctica musical.
Aptitud musical
La aptitud musical denota la capacidad inherente de un individuo para adquirir las habilidades y conocimientos necesarios para el compromiso musical, lo que potencialmente influye tanto en el ritmo de aprendizaje como en el nivel final de logro. La investigación en este dominio investiga si la aptitud comprende subconjuntos distintos o constituye un constructo singular, su mensurabilidad antes de un logro sustancial, su poder de predicción para logros futuros, el grado de heredabilidad y sus implicaciones más amplias para las metodologías educativas.
Este concepto está estrechamente relacionado con la inteligencia y el coeficiente intelectual, y Carl Seashore fue pionero en un trabajo fundamental. Aunque las primeras evaluaciones de aptitud, como La medición del talento musical de Seashore, tenían como objetivo cuantificar la capacidad musical innata mediante pruebas de discriminación que incluían tono, intervalo, ritmo, consonancia y memoria, investigaciones posteriores revelaron que estos métodos poseían una validez predictiva limitada y se veían afectados significativamente por el estado de ánimo, la motivación, la confianza, la fatiga y el aburrimiento del examinado durante la administración.
Interpretación musical
Los aspectos clave incluyen:
- Los aspectos fisiológicos del rendimiento.
- Lectura musical y lectura a primera vista, que abarca específicamente los patrones de movimiento ocular.
- Rendimiento desde la memoria y los procesos cognitivos de la memoria relacionada con la música.
- Los actos de improvisación y composición musical.
- El fenómeno de las experiencias de flujo en contextos musicales.
- Las dimensiones interpersonales y sociales inherentes al desempeño grupal.
- La evaluación de la calidad de la interpretación musical por parte de audiencias o evaluadores, como en audiciones o concursos, que abarca determinantes tanto musicales como no musicales.
- Ingeniería de audio.
Música y salud.
Beneficios para la salud.
Las investigaciones indican que la vocalización puede conferir efectos saludables en el bienestar humano. Una investigación preliminar, que utilizó datos autoinformados de una encuesta de cantantes corales, identificó ventajas percibidas como una mayor capacidad pulmonar, elevación del estado de ánimo, mitigación del estrés y notables beneficios sociales y espirituales. Por el contrario, un estudio anterior que examinó la capacidad pulmonar en personas con y sin entrenamiento vocal profesional no corroboró las afirmaciones de un aumento del volumen pulmonar. Además, cantar puede ejercer una influencia beneficiosa sobre el sistema inmunológico al atenuar los niveles de estrés. La evidencia empírica de un estudio demostró que tanto el canto activo como la escucha pasiva de música coral contribuyen a una reducción de las hormonas del estrés y a una mejora de la función inmune.
En 2009, se fundó una iniciativa de colaboración multinacional, denominada Advancing Interdisciplinary Research in Singing (AIRS), para investigar el nexo entre el rendimiento vocal y la salud. La participación en el canto confiere ventajas físicas, cognitivas y emocionales. Los intérpretes a menudo informan que el acto de subir a un escenario facilita la desvinculación de preocupaciones personales, lo que permite una inmersión completa en la pieza musical. En consecuencia, el canto está ganando reconocimiento como una estrategia para mejorar la salud y el bienestar individual en general, ayudando potencialmente a un manejo más eficaz de enfermedades como el cáncer a través de mecanismos como la reducción del estrés, la liberación de endorfinas y la mejora de la función pulmonar.
Efectos neurológicos.
Los académicos, incluido John Daniel Scott, han postulado que "las personas que cantan tienen más probabilidades de ser felices". Este fenómeno se atribuye a la capacidad del canto para "elevar los niveles de neurotransmisores asociados con el placer y el bienestar". La extensa prehistoria de la música humana, en particular la vocalización, sugiere su papel potencial como mecanismo temprano de cohesión social. Salvaje y col. (2020) indican que las canciones, por su inherente variabilidad, sirvieron para establecer conexiones socioculturales entre los individuos. El conocimiento compartido de una canción en particular podría significar un vínculo generacional (7), dada la mayor memorabilidad de las composiciones musicales. Salvaje y col. Además presenta evidencia que sugiere que la música o el canto podrían haber surgido en la evolución humana antes del desarrollo del lenguaje. Además, Levitin, en su This is Your Brain on Music, sostiene que "la música puede ser la actividad que preparó a nuestros ancestros prehumanos para la comunicación oral" y que "cantar... podría haber ayudado a nuestra especie a refinar las habilidades motoras, allanando el camino para el desarrollo del control muscular exquisitamente fino necesario para el habla... vocal" (260). Por el contrario, Levitin hace referencia a Pinker, quien "argumentó que el lenguaje es una adaptación y la música es su Spandrel... un accidente evolutivo que lleva a cuestas el lenguaje" (248).
Las investigaciones han identificado consistentemente ventajas físicas y mentales asociadas con el canto. Un estudio longitudinal que involucró a 21 miembros del coro, evaluados en tres intervalos distintos durante un año, reveló tres categorías principales de beneficios: impacto social (p. ej., conexión interpersonal mejorada), impacto personal (p. ej., estados emocionales positivos, mejor autopercepción) y resultados funcionales (p. ej., ventajas para la salud derivadas de la participación en el coro). Estos hallazgos indicaron que cantar fomenta una sensación de bienestar al elevar el estado de ánimo de los participantes y estimular la liberación de endorfinas en el cerebro. Numerosos vocalistas también informaron que cantar facilitaba la regulación del estrés y la relajación, mejorando así su capacidad para afrontar los desafíos diarios. Socialmente, la recepción positiva del público y las interacciones constructivas con los compañeros del coro también contribuyen a estos beneficios.
La vocalización ofrece beneficios a las mujeres embarazadas. En un estudio, las madres informaron haber experimentado sentimientos de amor y afecto cuando les cantaban a sus hijos por nacer, lo que sugiere un medio único para la comunicación temprana. Además, estas madres indicaron un nivel de relajación sin precedentes durante sus embarazos, a menudo estresantes. Además, las canciones pueden evocar sentimientos nostálgicos, sumergiendo momentáneamente a los cantantes en experiencias pasadas y brindando un escape terapéutico de los desafíos y factores estresantes diarios.
Efectos fisiológicos.
Una investigación reciente realizada por Tenovus Cancer Care reveló que participar en un coro durante solo una hora mejora los niveles de proteínas inmunes en pacientes con cáncer e influye positivamente en su salud general. Esta investigación postula que cantar puede optimizar la preparación física y mental de los pacientes para los tratamientos necesarios al mitigar las hormonas del estrés y elevar los niveles de citoquinas, que son proteínas del sistema inmunológico que refuerzan la capacidad del cuerpo para combatir enfermedades. Según un director musical y acompañante involucrado en el estudio, "cantar proporciona ventajas físicas como el control de la respiración, el movimiento muscular y la enunciación, además de beneficios cognitivos relacionados con el procesamiento de la información". Las ventajas en la enunciación y el habla también son relevantes.
Como se destaca en un artículo de 2011 en el Toronto Star, algunos defensores abogan por el canto universal, independientemente del talento musical, debido a sus amplios beneficios para la salud. Cantar contribuye a reducir la presión arterial al facilitar la liberación de emociones reprimidas, promover la relajación y evocar recuerdos positivos. Además, mejora la facilidad respiratoria de los vocalistas. Las personas que padecen enfermedades pulmonares y afecciones pulmonares crónicas informan que cantan con tan solo dos veces por semana para aliviar sus síntomas. Más allá de las enfermedades respiratorias, cantar ofrece beneficios sustanciales a los supervivientes de un accidente cerebrovascular, ya que les ayuda a readquirir las habilidades del habla y la comunicación mediante la vocalización de pensamientos. Dado que el canto activa el hemisferio derecho del cerebro cuando el hemisferio izquierdo (responsable del habla) está afectado, presenta una alternativa viable para la comunicación durante el período de recuperación.
Beneficios físicos
- Mejora la función pulmonar y fortalece los músculos intercostales y el diafragma.
- Mejora la calidad del sueño.
- Estimula la función cardiovascular al aumentar la capacidad aeróbica.
- Alivia la tensión muscular general.
- Mejora la alineación postural.
- Limpia los senos nasales y las vías respiratorias.
- Puede reducir los ronquidos con una práctica constante.
- Fortalece el sistema inmunológico.
- Ayuda a los pacientes en el manejo del dolor.
- Contribuye a mejorar el equilibrio físico en personas con enfermedades como la enfermedad de Parkinson.
Beneficios psicológicos
- Disminuye los niveles de cortisol y el estrés.
- Reduce la presión arterial.
- Estimula la liberación de endorfinas.
- Eleva el estado de ánimo mediante la liberación de dopamina y serotonina.
- Mitiga la ansiedad asociada con desafíos inminentes.
Conceptos relacionados
Estos incluyen:
- La eficacia de la música en entornos sanitarios y terapéuticos.
- Trastornos específicos de la música.
- La salud física y mental y el bienestar general de los músicos.
- Ansiedad escénica musical (AMP), también conocida como miedo escénico.
- La motivación, el agotamiento profesional y la depresión prevalecen entre los músicos.
- Pérdida auditiva inducida por ruido que afecta a los músicos.
- Insomnio relacionado con el inicio y mantenimiento del sueño.
Musicología cognitiva
- Musicología cognitiva
- Neurociencia cognitiva de la música
- Ciencia del rendimiento
- Psicoacústica
- Psicoanálisis y Música
- Música y Emoción
- Trastornos específicos de la música
- Musicoterapia
Referencias
Entradas de la enciclopedia
Entradas de la enciclopedia
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- Medios relacionados con la psicología musical en Wikimedia Commons