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Nominalismo

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Nominalismo

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En metafísica, el nominalismo es la opinión de que los universales y los objetos abstractos no existen en realidad más que ser meros nombres o etiquetas. Hay dos principales…

En metafísica, el nominalismo postula que los universales y los objetos abstractos no poseen existencia real, sino que existen únicamente como nombres o etiquetas. Esta postura filosófica abarca dos interpretaciones principales. Una perspectiva refuta la existencia real de universales, definidos como propiedades o atributos (por ejemplo, fuerza, humanidad) que pueden ser instanciados o ejemplificados por múltiples entidades distintas. La interpretación alternativa rechaza específicamente la realidad de los objetos abstractos como tales, que son entidades no situadas dentro de dimensiones espaciotemporales.

Una visión predominante entre los nominalistas postula que sólo los particulares físicos que existen dentro del espacio y el tiempo poseen una realidad genuina, mientras que los universales existen simplemente post res, o después de entidades específicas. Sin embargo, ciertas interpretaciones nominalistas reconocen que algunos particulares constituyen entidades abstractas (por ejemplo, números), mientras que otros son entidades concretas, lo que significa que ocupan espacio y tiempo (por ejemplo, pilares, serpientes, plátanos). Fundamentalmente, el nominalismo aborda el problema filosófico de los universales. Esta perspectiva contrasta marcadamente con las filosofías realistas, como el realismo platónico, que sostiene que los universales existen independientemente de los particulares y antes de ellos, y con la teoría de la sustancia hilomorfa de Aristóteles, que sostiene que los universales son inmanentemente reales dentro de los particulares. El término "nominalismo" en sí se originó a partir de discusiones filosóficas medievales que involucraron a Roscelino.

La etimología del término nominalismo se remonta a la palabra latina nomen, que significa "nombre". John Stuart Mill resumió la esencia del nominalismo con su aforismo: "no hay nada general excepto los nombres". Dentro de la filosofía del derecho, los principios nominalistas se aplican en el concepto conocido como nominalismo constitucional.

Historial

Filosofía griega antigua

Platón es posiblemente la primera figura de la filosofía occidental en articular una postura filosófica claramente realista y, por tanto, no nominalista:

... Habitualmente planteamos la hipótesis de una única forma en conexión con cada una de las muchas cosas a las que aplicamos el mismo nombre. ... Por ejemplo, hay muchas camas y mesas. ... Pero sólo hay dos formas de este tipo de muebles, una de cama y otra de mesa. (República 596a–b, traducido por Grube)

¿Qué pasa con alguien que cree en las cosas bellas, pero no cree en la belleza misma...? ¿No crees que vive en un sueño y no en un estado de vigilia? (República 476c)

Los universales platónicos asociados con los términos "cama" y "hermosa" fueron conceptualizados como la Forma de la Cama y la Forma de lo Bello, denominadas alternativamente como la Cama Misma y la Bella Misma. Estas formas platónicas representan la postulación filosófica inicial de los universales por derecho propio.

El término filosófico contemporáneo "universal" deriva de la traducción al inglés del término especializado de Aristóteles katholou, que ideó específicamente para abordar el problema de los universales. La palabra katholou en sí es una contracción de la frase griega kata holou, que se traduce como "en conjunto".

Si bien Aristóteles es conocido por su crítica de elementos específicos dentro de la Teoría de las Formas de Platón, también descartó inequívocamente el nominalismo:

... 'Hombre', y de hecho todo predicado general, no significa un individuo, sino alguna cualidad, cantidad o relación, o algo por el estilo. (Refutaciones sofísticas xxii, 178b37, traducido por Pickard-Cambridge)

Los estoicos, en particular Crisipo, son reconocidos como los primeros filósofos en articular argumentos nominalistas explícitos.

Filosofía medieval

En la filosofía medieval, Roscelino (c. 1050 – c. 1125), un filósofo y teólogo francés, surgió como uno de los primeros y destacados defensores del nominalismo. Los principios nominalistas fueron posteriormente explorados en las obras de Peter Abelard y alcanzaron su cenit con Guillermo de Ockham, reconocido como el nominalista más influyente y completo. La iteración específica del nominalismo propuesta por Abelardo y Ockham se denomina ocasionalmente conceptualismo, que se posiciona como una postura intermedia entre el nominalismo y el realismo. Esta perspectiva postula que si bien hay algo en común es compartido entre individuos similares, este punto en común existe como un concepto mental más que como una entidad real que existe independientemente. Ockham sostuvo que sólo las entidades individuales poseen existencia y que los universales constituyen simplemente construcciones mentales para categorizar conjuntos de individuos. Articuló este punto de vista, afirmando: "Sostengo que un universal no es algo real que existe en un sujeto... sino que tiene un ser sólo como un objeto de pensamiento en la mente [objectivum in anima]". Consistentemente, Ockham abogó contra la postulación de entidades que no sean esenciales para propósitos explicativos. En consecuencia, argumentó que no hay justificación para creer en una entidad como la "humanidad" que reside, por ejemplo, dentro de Sócrates, ya que tal afirmación no proporciona ningún poder explicativo adicional. Esto se alinea con la metodología analítica conocida posteriormente como la navaja de Ockham, un principio que afirma que las explicaciones de cualquier fenómeno deben basarse en la menor cantidad de suposiciones posibles. Los críticos, sin embargo, sostienen que los enfoques conceptualistas abordan sólo la dimensión psicológica de los universales. Si un concepto se aplica correcta y no arbitrariamente a dos individuos distintos, debe existir una semejanza subyacente o una propiedad compartida entre ellos para justificar su categorización bajo el mismo concepto. Esto, argumentan los críticos, constituye el mismo problema metafísico para el cual se introdujeron los universales, representando la cuestión fundamental en juego (MacLeod & Rubenstein, 2006, §3d). Así, si se afirman semejanzas entre individuos, el conceptualismo converge con el realismo moderado; si se niega, cae en el nominalismo.

Perspectivas filosóficas modernas y contemporáneas

Durante la era filosófica moderna, el nominalismo experimentó un resurgimiento a través de las contribuciones de Thomas Hobbes y Pierre Gassendi.

Dentro de la filosofía analítica contemporánea, Rudolf Carnap, Nelson Goodman, H. H. Price y D. C. Williams han defendido notablemente posiciones nominalistas.

Los académicos recientes han investigado cada vez más la influencia potencial del nominalismo en la conceptualización de la modernidad y la contemporaneidad. Michael Allen Gillespie, por ejemplo, postula que el nominalismo ejerció un profundo impacto en estos dos períodos históricos. Sostiene que, a pesar de su carácter secular, la modernidad y la contemporaneidad poseen raíces firmemente arraigadas en lo sagrado. Gillespie afirma además: "El nominalismo puso patas arriba este mundo", y explica que "para los nominalistas, todo ser real era individual o particular y los universales eran, por tanto, meras ficciones".

Victor Bruno, otro estudioso, se hace eco de esta perspectiva y sugiere que el nominalismo representa uno de los primeros indicadores de una ruptura fundamental dentro del sistema medieval. Bruno profundiza, afirmando: "El desmembramiento de los detalles, la peligrosa atribución a los individuos de un estado de totalización de posibilidades en sí mismos, todo esto se desarrollará en una fisura existencial que es a la vez objetiva y material. El resultado de esta fisura serán los ensayos para establecer el Estado nación".

Tradiciones filosóficas indias

La filosofía india incorpora una amplia gama de tradiciones tanto realistas como nominalistas. Varias escuelas hindúes ortodoxas, incluidas Purva Mimamsa, Nyaya y Vaisheshika, mantienen una postura realista. Estas escuelas afirman que el referente de una palabra abarca tanto el objeto individual percibido por un sujeto cognoscente como la clase universal a la que pertenece ese objeto. Desde la perspectiva del realismo indio, tanto el individuo como lo universal poseen existencia objetiva, y lo universal sustenta fundamentalmente al individuo.

En contraste, las tradiciones filosóficas budistas, particularmente las escuelas Sautrāntika y Yogācāra, adoptan una perspectiva nominalista. Sostuvieron que las palabras no se refieren a objetos reales sino a conceptos generados dentro del intelecto. Estos conceptos se consideran irreales debido a su falta de existencia eficiente, lo que significa que no poseen poderes causales. Si bien se reconoce que las palabras, que funcionan como convenciones lingüísticas, son herramientas valiosas para el pensamiento y el discurso, se afirma que no captan la realidad en su verdadera forma.

Dignāga desarrolló una teoría nominalista del significado, denominada apohavada, o la teoría de las exclusiones. Esta teoría intenta dilucidar el mecanismo por el cual las palabras pueden denotar categorías de objetos, a pesar de la ausencia de existencia objetiva de tales categorías. Dignāga postuló que las categorías no significan atributos positivos inherentes compartidos por sus miembros constituyentes. En cambio, las clasificaciones universales se definen mediante exclusiones (apoha). En consecuencia, la categoría "vaca", por ejemplo, comprende todas las exclusiones compartidas entre vacas individuales, como no ser caballo, no ser elefante, etc.

El problema de los universales

El nominalismo surgió como una respuesta filosófica al problema de los universales, abordando particularmente el fenómeno de los objetos que comparten un tipo común. Por ejemplo, tanto Fluffy como Kitzler están clasificados como gatos, y ciertas propiedades, como "verdor", son demostrablemente repetibles en diversas entidades como la hierba, una camisa y la rana Gustavo. Surge una pregunta fundamental sobre el principio subyacente en virtud de qué Fluffy y Kitzler son considerados gatos, y qué confiere el atributo de verdor a la hierba, la camisa y Kermit.

La perspectiva platónica postula que todas las entidades verdes derivan su verdor de la existencia de un universal: una entidad singular y abstracta que, en este contexto, constituye un componente inherente de todos los objetos verdes. En cuanto a la coloración de la hierba, la camiseta y Kermit, un componente específico compartido entre ellos se considera idéntico. En consecuencia, estas tres partes distintas están, en esencia, unificadas. La repetibilidad del verdor se atribuye así a una entidad singular que manifiesta su presencia en todos los casos de objetos verdes.

El nominalismo rechaza fundamentalmente la existencia ontológica de los universales. Esta postura filosófica se basa en varias preocupaciones, que abordan principalmente el lugar potencial de tales universales. Platón postuló, bajo ciertas interpretaciones, la existencia de un reino distinto de formas abstractas o universales, separado del mundo material. Se considera que los objetos físicos individuales simplemente ejemplifican o ejemplifican estos universales. Sin embargo, esta proposición suscita la pregunta crítica: ¿Cuál es la ubicación espacial y temporal de este reino universal? Una hipótesis destacada sugiere su existencia más allá de los límites del espacio y el tiempo. Una perspectiva alineada con esta posibilidad sostiene que, precisamente debido a la inmanencia de una forma dentro de múltiples objetos físicos, debe trascender simultáneamente cada objeto individual; por tanto, las formas se consideran "trascendentes" sólo en la medida de su "inmanencia" entre numerosas entidades físicas. En consecuencia, la inmanencia sugiere inherentemente trascendencia, lo que indica que estos conceptos no son mutuamente excluyentes. Además, esta perspectiva obvia la necesidad de un "mundo" o "reino" distinto de formas separadas del mundo físico, mitigando así las preocupaciones relativas a la localización de un "reino universal". Por el contrario, los naturalistas sostienen que ninguna entidad existe independientemente del espacio y el tiempo. Ciertos neoplatónicos, incluidos el filósofo pagano Plotino y el filósofo cristiano Agustín, sugirieron (presagiando el conceptualismo) que los universales residen dentro de la mente de Dios. Para complicar aún más esta cuestión está la cuestión fundamental relativa a la naturaleza de la relación de instanciación o ejemplificación en sí.

Los conceptualistas ocupan una postura filosófica intermedia entre el nominalismo y el realismo, afirmando que los universales poseen existencia únicamente dentro del dominio cognitivo y carecen de cualquier realidad externa o sustancial.

Los realistas moderados sostienen que los universales no habitan en un reino separado, sino que están situados dentro del espacio y el tiempo, manifestándose dondequiera que ocurran. Consideremos, por ejemplo, el "verdor" universal, planteado como una entidad singular. Los nominalistas encuentran problemático que una entidad singular pueda existir simultáneamente en lugares dispares. El realista, sin embargo, afirma que todas las manifestaciones de verdor están unificadas por una relación de ejemplificación, aunque la naturaleza de esta relación sigue sin explicarse. Además, dentro de la lexicología, surge un argumento contra el realismo del color en relación con la distinción entre azul y verde. En determinados idiomas, los equivalentes léxicos de "azul" y "verde" pueden estar colexificados; además, es posible que no siempre exista una traducción directa. Por ejemplo, en japonés, "青" (ao), típicamente traducido como "azul", se aplica ocasionalmente a conceptos que los angloparlantes podrían categorizar como "verdes", como las manzanas verdes.

En última instancia, numerosos filósofos abogan por ontologías más parsimoniosas, que comprendan sólo el mínimo esencial de tipos de entidades, una preferencia que W. V. O. Quine caracterizó como un "gusto por los 'paisajes desérticos'". Estos académicos se esfuerzan por articular todos los conceptos explicativos sin recurrir a universales como "catness" o "greenness".

Variedades

El nominalismo abarca un espectro de teorías, que van desde posiciones extremas hasta aquellas que se acercan al realismo. Una manifestación extrema es el nominalismo de predicados, que postula que entidades como Fluffy y Kitzler se clasifican como gatos únicamente porque el predicado "es un gato" es aplicable a ambos. Este principio se extiende a todos los casos de atributos compartidos entre objetos distintos. La principal crítica dirigida contra este punto de vista es su insuficiencia para resolver el problema de los universales, ya que no logra dilucidar la base subyacente de un grupo de entidades que justifican la aplicación del mismo predicado.

Los partidarios del nominalismo de semejanza sostienen que el término 'gato' se aplica a múltiples felinos porque, por ejemplo, Fluffy y Kitzler se parecen lo suficiente a un gato arquetípico como para ser clasificados dentro de su especie. Alternativamente, argumentan que estas entidades (y otros gatos) exhiben significativamente menos divergencia entre sí que con otros objetos distintos, justificando así su categorización colectiva. Algunos defensores del nominalismo de semejanza reconocen que la relación de semejanza en sí misma constituye algo universal, aunque el único necesario. Por el contrario, otros afirman que cada relación de semejanza es una entidad particular, derivando su estatus como relación de semejanza de su similitud con otras relaciones de semejanza. Si bien esta última postura engendra una regresión infinita, muchos filósofos sostienen que esta regresión no es intrínsecamente problemática.

Nominalismo de clase postula que la pertenencia a una clase proporciona la base metafísica para las relaciones de propiedad. Según este punto de vista, dos bolas rojas distintas comparten la propiedad del enrojecimiento porque ambas son miembros de las clases correspondientes a sus respectivas propiedades, es decir, la clase de las cosas rojas y la clase de las bolas. Anthony Quinton defiende una variante del nominalismo de clase que incorpora el concepto de "clases naturales".

El conceptualismo es una teoría filosófica que explica la universalidad de los particulares postulándolos como marcos conceptualizados que residen exclusivamente dentro de la mente pensante. Esta perspectiva conceptualista aborda la noción metafísica de universales rechazando su existencia independiente en detalles externos a la percepción mental.

El nominalismo tropico representa una forma adicional de pensamiento nominalista. Un tropo se define como un caso particular de una propiedad, como el tono específico de verde que se observa en una camisa. Un enfoque dentro de este marco postula la existencia de una relación de semejanza objetiva y primitiva que se da entre tropos similares. Una perspectiva alternativa sugiere que todos los tropos aparentes se construyen en última instancia a partir de tropos más fundamentales, correspondiendo los tropos más primitivos a las entidades descritas por la física integral. En consecuencia, la semejanza de los tropos primitivos puede dilucidarse a través del concepto de indiscernibilidad causal: dos tropos se consideran exactamente parecidos si su sustitución mutua no alteraría los eventos en los que participan. Los diferentes grados de semejanza a nivel macro se explican así por las variaciones correspondientes en el nivel micro, donde la semejanza a nivel micro se basa en atributos fuertemente físicos como el poder causal. David Armstrong, ampliamente reconocido como un destacado realista contemporáneo, reconoce el potencial de una variante nominalista basada en tropos, pero sostiene que no logra explicar las leyes de la naturaleza con tanta eficacia como su propia teoría de los universales.

Ian Hacking ha sostenido que una porción significativa del construccionismo social contemporáneo en la ciencia está implícitamente impulsada por una perspectiva metafísica nominalista no articulada. Afirma que esta divergencia filosófica subyacente contribuye a que los científicos y construccionistas a menudo no logren comprometerse de manera constructiva, efectivamente "gritándose unos a otros".

Mark Hunyadi caracteriza el mundo occidental contemporáneo como encarnando una forma de "nominalismo libidinal". Plantea que el énfasis en la voluntad individual, que se originó en el nominalismo medieval, ha evolucionado hasta convertirse en este "nominalismo libidinal", en el que el deseo y la voluntad se combinan de manera indistinguible.

Nominalismo matemático

El concepto de que la filosofía, particularmente la ontología y la filosofía de las matemáticas, debería evitar la teoría de conjuntos es en gran medida atribuible a los escritos de Nelson Goodman (Goodman 1940 y 1977), quien postuló la existencia de entidades concretas y abstractas desprovistas de partes, denominadas individuos. Del mismo modo, se considera que existen colecciones de individuos, con la condición de que dos colecciones cualesquiera compuestas por individuos idénticos constituyan la misma colección. La perspectiva de Goodman estuvo significativamente influenciada por el trabajo de Stanisław Leśniewski, particularmente su mereología, que surgió como una respuesta a las paradojas inherentes a la teoría de conjuntos cantoriana. Leśniewski rechazó la noción de un conjunto vacío y sostuvo que cualquier singleton era indistinguible del individuo que contenía. Las clases, a menudo entendidas como especies o géneros, se conceptualizan como agregados concretos de los individuos que las constituyen. Por ejemplo, la clase de filósofos es simplemente el agregado de todos los filósofos individuales concretos.

El principio de extensionalidad en la teoría de conjuntos dicta que cualquier notación de conjuntos que emplee llaves para encerrar una o más instancias de individuos idénticos se refiere al mismo conjunto. En consecuencia, {a, b}, {b, a} y {a, b, a, b} se consideran conjuntos equivalentes. Sin embargo, para Goodman y otros defensores del nominalismo matemático, {a, b} también se considera idéntico a {a, {b}}, {b, {a, b}} y a cualquier permutación de llaves que contenga una o más instancias de a. y b, siempre que a y b representen individuos y no conjuntos de ellos. Goodman, Richard Milton Martin y Willard Quine defendieron colectivamente un enfoque para razonar sobre colectividades a través de una teoría de conjuntos virtuales (Quine 1969), que permite todas las operaciones de conjuntos elementales, con la advertencia crucial de que el dominio de una variable cuantificada no puede abarcar ningún conjunto virtual.

Dentro de los fundamentos de las matemáticas, el nominalismo se entiende como la práctica de las matemáticas sin postular la existencia de conjuntos en su sentido matemático convencional. En la práctica, esto implica que las variables cuantificadas pueden abarcar dominios de números, puntos, pares ordenados primitivos y otros primitivos ontológicos abstractos, pero no conjuntos cuyos constituyentes sean estos individuos. En consecuencia, sólo una porción limitada de las matemáticas contemporáneas es susceptible de reconstrucción nominalista.

Críticas

Génesis histórica de la terminología

La conceptualización del 'nominalismo' como una categoría distinta dentro del pensamiento medieval tardío ha enfrentado un escrutinio cada vez mayor. Históricamente, el siglo XIV fue considerado el cenit del nominalismo, y figuras destacadas como John Buridan y Guillermo de Ockham a menudo se identifican como sus progenitores. Sin embargo, la noción de "nominalismo" como movimiento filosófico coherente, típicamente yuxtapuesto con el "realismo", sólo comenzó a materializarse a finales del siglo XIV, ganando progresivamente una aceptación más amplia a lo largo del siglo XV. La bifurcación en dos caminos intelectuales distintos, la via antiqua (vinculada al realismo) y la via moderna (asociada con el nominalismo), logró un reconocimiento generalizado sólo en la segunda mitad del siglo XV, y esta disputa intelectual finalmente disminuyó en el siglo XVI.

Reconociendo que la conceptualización explícita de una dicotomía entre "nominalismo" y "realismo" sólo se solidificó en el siglo XV, los académicos han desafió progresivamente la premisa de una escuela nominalista distinta del siglo XIV. Aunque se pueden observar ciertas similitudes temáticas entre pensadores como Ockham, Buridan y Marsilio, también existen divergencias significativas. Más críticamente, Robert Pasnau ha planteado dudas respecto de la identificabilidad de cualquier marco intelectual cohesivo que justifique la etiqueta de "nominalismo" dentro del discurso filosófico del siglo XIV. En consecuencia, se ha sostenido que adherirse al relato histórico del siglo XX, que describía la filosofía escolástica tardía como un conflicto del siglo XIV entre la via moderna (nominalismo) y la via antiqua (realismo), se vuelve problemático, particularmente la afirmación de que los principios nominalistas de Guillermo de Ockham presagiaban el eventual repudio de la escolástica en el siglo XVII.

Reconstrucciones nominalistas en Matemáticas

Burgess (1983) y posteriormente Burgess y Rosen (1997) realizaron una crítica exhaustiva de las reconstrucciones nominalistas en matemáticas. Burgess delineó dos categorías distintas de reconstrucciones nominalistas: nominalismo hermenéutico, que postula que la ciencia, cuando se interpreta con precisión, opera inherentemente sin entidades matemáticas como números y conjuntos; y el nominalismo revolucionario, que apunta a sustituir las teorías científicas existentes con marcos alternativos que no se basan en objetos matemáticos (Burgess, 1983, p. 96). Una investigación más reciente ha ampliado esta crítica burguesa para abarcar tres reconstrucciones nominalistas específicas: la reconstrucción analítica de Georg Cantor, Richard Dedekind y Karl Weierstrass, que eliminó los infinitesimales; la re-reconstrucción constructivista de Errett Bishop del análisis de Weierstrass, que evitaba la ley del tercero excluido; y la reconstrucción hermenéutica de las contribuciones fundamentales de Cauchy al análisis, realizada por Carl Boyer, Judith Grabiner y otros, que prescindió de los infinitesimales de Cauchy.

Notas

Notas

Referencias

Rodríguez-Pereyra, Gonzalo. "Nominalismo en metafísica". En Enciclopedia de Filosofía de Stanford, editado por Edward N. Zalta. ISSN 1095-5054. OCLC 429049174.

Çavkanî: Arşîva TORÎma Akademî

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