Bioarte representa una disciplina artística que integra elementos biológicos, incluidos tejidos vivos, bacterias, organismos vivos y procesos fundamentales de la vida. Las obras de arte dentro de este campo se crean en laboratorios, galerías o estudios de artistas, empleando metodologías científicas como la biología, las prácticas de las ciencias biológicas, la microscopía y la biotecnología, que abarca técnicas como la ingeniería genética, el cultivo de tejidos y la clonación. El alcance de la definición de bioarte sigue siendo un tema de discusión; algunos profesionales lo limitan estrictamente a "formas vivas", mientras que otros extienden su ámbito para incluir arte que utiliza imágenes de la medicina contemporánea y la investigación biológica, o arte que examina críticamente controversias o aspectos pasados por alto inherentes a las ciencias de la vida mismas.
Surgiendo en la confluencia de finales del siglo XX y principios del XXI, el bioarte se relaciona con la materia viva, lo que genera un discurso continuo sobre los criterios precisos para definir la "vida" dentro de los contextos artísticos. La creación de entidades vivientes y el compromiso con las ciencias de la vida provocan inherentemente profundas investigaciones éticas, sociales y estéticas. Peter Weibel introdujo y definió formalmente el término "bioarte" en su ensayo de 1981, "Biotecnología y arte", caracterizándolo como un movimiento artístico que aprovecha los sistemas biológicos como medio principal para la expresión creativa.
El desarrollo de organismos vivos y la exploración de las ciencias biológicas plantean de manera inherente importantes consideraciones éticas, sociales y estéticas. Dentro del discurso del bioarte, un debate central gira en torno a si la disciplina abarca todo el compromiso artístico con las biociencias y sus ramificaciones sociales (como el uso de imágenes médicas) o si se limita exclusivamente a obras de arte producidas directamente en un laboratorio.
Descripción general
El bioarte frecuentemente tiene como objetivo iluminar temas y cualidades estéticas dentro de temas biológicos, examinar críticamente conceptos filosóficos o trayectorias científicas y, ocasionalmente, puede evocar shock o humor. Una reseña de la disciplina en Isotope: A Journal of Literary Science and Nature Writing observa: "El bioarte es a menudo ridículo. Puede ser grumoso, asqueroso, insalubre, a veces invisible y difícil de mantener quieto en la subasta. Pero al mismo tiempo, hace algo muy tradicional que se supone que debe hacer el arte: llamar la atención sobre los detalles hermosos y grotescos de la naturaleza que de otro modo nunca veríamos". Si bien suscitan investigaciones sobre el papel social de la ciencia, estas obras se involucran predominantemente en comentarios sociales, articulando críticas políticas y sociales a través de la síntesis de metodologías artísticas y científicas. Aunque se considera principalmente como contribuciones a los diálogos sociales, políticos y económicos que surgen de la investigación científica, en ocasiones el bioarte también facilita avances en la investigación misma.
Artistas en laboratorios
Aunque los practicantes del bioarte se identifican principalmente como artistas dentro de este medio emergente, con frecuencia también encarnan el papel de científicos. La colaboración entre artistas y científicos es común en el bioarte y, en ciertos casos, los propios artistas poseen formación científica. Mientras que algunos artistas ingresan al campo con una formación científica existente, otros adquieren las habilidades procesales necesarias o colaboran estrechamente con científicos capaces de ejecutar las tareas técnicas requeridas.
Bioarte histórico
Históricamente, los artistas se involucraron críticamente con imágenes derivadas de las ciencias de la vida, percibiéndolas no simplemente como ilustraciones de descubrimientos biológicos sino como procesos intrínsecamente vinculados a su período contemporáneo y a sus convenciones estilísticas. Leonardo da Vinci, nacido en 1452 y célebre por obras maestras como la Mona Lisa y La Última Cena, ejemplificó un profundo compromiso con la convergencia de la ciencia y el arte. Para lograr precisión y realismo en sus creaciones artísticas, llevó a cabo extensas investigaciones anatómicas directas, diseccionando aproximadamente 30 cadáveres humanos, realizando ocasionalmente múltiples disecciones en un solo día. Los esfuerzos científicos más amplios de Da Vinci, que abarcan estudios detallados de botánica, óptica y luz, estuvieron motivados fundamentalmente por su objetivo de elevar sus representaciones artísticas. Su exploración exhaustiva de la anatomía y la locomoción humanas presagió notablemente la robótica moderna, ya que estableció conexiones entre la comprensión anatómica y la ingeniería, diseñando autómatas que emulaban el movimiento humano.
Ernst Haeckel, un destacado biólogo, zoólogo y artista alemán activo durante finales del siglo XIX y principios del XX, empleó métodos artísticos para ilustrar sus descubrimientos científicos antes de la llegada de la macrofotografía y la microscopía fotográfica. Documentó meticulosamente los intrincados detalles de las formas naturales a través de sus vívidos y distintivos dibujos. Su reconocida publicación de 1904, "Kunstformen Der Natur" (Formas de arte en la naturaleza), sigue siendo reconocida como una enciclopedia visual completa de los organismos vivos. El trabajo interdisciplinario de Haeckel, que integró la biología y el arte, no solo hizo avanzar el darwinismo en Alemania sino que también tuvo un profundo impacto en los campos del arte, el diseño y la arquitectura a principios del siglo XX.
Bioarte contemporáneo
El término 'arte transgénico' fue introducido en 1998 por Eduardo Kac, definiendo una práctica artística que utiliza técnicas de ingeniería genética para introducir genes sintéticos en un organismo o transferir material genético natural entre especies, generando así nuevas entidades vivientes. Antes de esta definición, Reiner Maria Matysik expuso un proyecto de arte titulado Rekombination en 1986. El objetivo fundamental del arte transgénico implica la creación de organismos que albergan ADN exógeno. Kac postula que el arte posee la capacidad de extender los procesos evolutivos y facilitar la génesis real de nuevas formas de vida. Entre las creaciones más reconocidas de Eduardo Kac se encuentran Génesis (1998/99), El octavo día (2000/2001) y GFP Bunny (2000), este último implicó la creación por encargo de un conejo GFP transgénico en 2000. La campaña de relaciones públicas asociada presentó una imagen de Kac sosteniendo un conejo blanco, junto con otro conejo alterado digitalmente para mostrar un tono verde.
Symbiotica estableció uno de los laboratorios pioneros de arte y ciencia, atendiendo a artistas involucrados en metodologías y tecnologías de bioarte. Oron Catts e Ionat Zurr, cofundadores de SymbioticA, también cofundaron The Tissue Culture & Proyecto de Arte (TC&A). Desde principios de la década de 1990, TC&A se ha centrado en el cultivo artificial de tejido biológico, empleando el cultivo celular como medio artístico. Los proyectos de TC&A exploran varios temas, incluidos alimentos genéticamente modificados, ropa diseñada con tejidos, formas escultóricas derivadas del cultivo de tejidos y la relación en evolución entre entidades vivas y no vivas. A través de sus investigaciones artísticas, estos artistas acuñaron el término "Semi-Vida" para caracterizar una categoría novedosa de vida generada en laboratorio.
En 2003, The Tissue Culture & Art Project, en colaboración con Stelarc, desarrolló una réplica de un cuarto de escala de una oreja utilizando células humanas, lo que culminó en el proyecto Extra Ear. Este esfuerzo se llevó a cabo en Symbiotica: the Art & Laboratorio de Investigación Colaborativa Científica, situado dentro de la Facultad de Anatomía y Biología Humana de la Universidad de Australia Occidental. En 2006, Stelarc se sometió al primero de dos procedimientos quirúrgicos experimentales para implantarle su 'Ear On Arm'. La cirugía posterior implicó insertar un micrófono dentro del oído implantado, lo que permitió la percepción auditiva. Posteriormente, este oído implantado transmite sonido a nivel global, lo que permite a personas de todo el mundo acceder a su información auditiva. Stelarc ha integrado el oído con Internet, fusionando así aún más su yo biológico con la tecnología, al tiempo que introduce el potencial de vulnerabilidad cibernética. El proyecto completo duró más de 12 años.
En 2004, la publicación de Suzanne Anker y Dorothy Nelkin, The Molecular Gaze, contribuyó significativamente al establecimiento de la integración de la biología molecular con la práctica artística.
En 2009, el proyecto Bulletproof Skin de Jalila Essaïdi obtuvo reconocimiento mundial por su integración de seda de araña, procedente de cabras genéticamente modificadas, en el tejido de la piel humana. Este esfuerzo encendió debates sobre posibles aplicaciones militares, específicamente la creación de piel resistente a las balas, y elevó significativamente el perfil público del movimiento bioarte a través de una amplia cobertura mediática internacional, incluidos medios como CNN, FOX y la BBC. El impacto del proyecto impulsó a Essaïdi a crear la fundación BioArt Laboratories en Eindhoven, que posteriormente obtuvo el reconocimiento como instituto nacional de investigación de artes biológicas en los Países Bajos. En colaboración con MU Hybrid Art House y ZonMw (la Organización Holandesa para la Investigación y el Desarrollo de la Salud), la fundación coestableció el proyecto internacional Bio Art & Design Award, una iniciativa que, durante más de una década, ha cultivado asociaciones entre destacadas instituciones de investigación y artistas. Anualmente, tres beneficiarios recibieron 25.000 € cada uno, por un total de 75.000 € al año, con premios acumulados que superaron los 825.000 € durante la duración del programa. Tanto la fundación como el premio fueron fundamentales para el avance del movimiento bioarte al conectar sistemáticamente a artistas nacientes con laboratorios científicos y facilitar proyectos que luego lograron reconocimiento internacional en lugares prestigiosos como el Centro Pompidou, la Bienal de Venecia y el Museo de Arte Moderno.
Entre 2015 y 2016, Amy Karle desarrolló Regenerative Reliquary, una pieza escultórica que comprende andamios bioimpresos diseñados para cultivar células madre mesenquimales humanas (MSC) en hueso, configurado como una mano humana y alojado dentro de un vaso. En 2019, Karle produjo The Heart Of Evolution, un modelo cardíaco impreso en 3D que incorpora un sistema vascular rediseñado destinado a mejorar la función cardíaca y potencialmente reducir los efectos de la embolia. Su creación de 2024, una obra de arte interactiva titulada Ecos del valle de la existencia, implica la transmisión de muestras de ADN, procesadas en polvo y encapsuladas en un polímero, al espacio exterior.
A lo largo de la década de 2020, el bioarte persiste en su evolución, centrándose cada vez más en temas de sostenibilidad ambiental y justicia social.
La intersección del arte con temas biológicos y sociales constituye un área importante de investigación dentro de este campo.
El alcance preciso del término 'bioarte' sigue siendo un tema de continuo discurso académico. Un punto central de controversia gira en torno a si el bioarte necesita inherentemente la manipulación de materiales biológicos, ejemplificado por el arte microbiano, que está intrínsecamente compuesto de microorganismos. Por el contrario, una definición más amplia abarcaría trabajos que exploran las implicaciones sociales y éticas que surgen de las ciencias biológicas. Dentro de este marco más amplio, el bioarte como género frecuentemente se cruza con disciplinas como el diseño crítico o especulativo. Estos trabajos suelen atraer a una audiencia pública más amplia, priorizando el inicio del diálogo dentro de este dominio en lugar de la aplicación pionera o directa de metodologías biológicas específicas. Ejemplos ilustrativos incluyen los zapatos Ray Fish, que comercializaba calzado elaborado y estampado con piel de raya genéticamente modificada; BiteLabs, una startup de biotecnología que se esforzó en producir salami a partir de muestras de tejido cultivadas de celebridades; y Augmented Fish Reality de Ken Rinaldo, una instalación que presenta cinco esculturas de peceras robóticas móviles guiadas por peces luchadores siameses.
El campo del bioarte se asocia frecuentemente con diversas controversias.
La creación de obras de arte utilizando materiales vivos, desarrollados a través de procesos científicos y biotecnología, plantea inherentemente numerosas cuestiones y preocupaciones éticas. La revista Wired ha destacado que "el campo emergente del 'bioarte' puede ser extremadamente provocativo y trae consigo una serie de cuestiones técnicas, logísticas y éticas". Si bien los profesionales del bioarte contribuyen ocasionalmente al avance de la investigación científica durante sus procesos creativos, el campo y sus artistas también pueden generar controversia. Esta controversia puede surgir al desafiar paradigmas científicos establecidos, emplear materiales biológicos humanos o animales polémicos o liberar potencialmente especies invasoras, particularmente porque los bioartistas no están sujetos consistentemente a estándares regulatorios como los protocolos de bioseguridad o bioprotección.
Otra preocupación importante se refiere a los peligros que surgen de errores y prácticas no convencionales dentro de entornos de laboratorio no regulados o inadecuadamente seguros, incluidos DIYbio, biohacking y bioterrorismo. Un ejemplo destacado de arresto de un no científico bajo sospecha de "bioterrorismo" involucró al artista Steve Kurtz, cofundador de Critical Art Ensemble. Aunque fue arrestado en 2004, nunca se presentaron cargos de bioterrorismo en su contra. El FBI llevó a cabo una investigación de cuatro años, que finalmente condujo a su acusación por fraude postal y electrónico, derivado de su adquisición de una cepa bacteriana comúnmente utilizada en laboratorios educativos. Kurtz tenía la intención de utilizar esta bacteria en un proyecto artístico crítico con los Estados Unidos. Sus contribuciones al bioarte fueron reconocidas como innovadoras en los campos del arte políticamente comprometido, la biotecnología y la defensa ecológica. Esta prolongada controversia legal y artística se convirtió posteriormente en el tema de un libro y una película.
El bioarte se ha enfrentado a un escrutinio y críticas considerables, principalmente debido a preocupaciones sobre una posible falta de supervisión ética. USA Today informó sobre acusaciones de organizaciones de derechos animales, alegando que artistas como Kac explotaban a los animales para beneficio personal. Además, los grupos conservadores han expresado objeciones morales a la aplicación de tecnologías transgénicas y prácticas de cultivo de tejidos.
Alka Chandna, investigadora principal de PETA en Norfolk, Virginia, afirmó que la utilización de animales con fines artísticos es indistinguible de su uso como materiales para prendas de vestir. Ella dio más detalles y afirmó: "La manipulación transgénica de animales es simplemente una continuidad del uso de animales para fines humanos, independientemente de si se hace para hacer algún tipo de crítica sociopolítica. El sufrimiento y la exacerbación del estrés en los animales es muy problemático".
Numerosos esfuerzos de bioarte se centran en la manipulación de células en lugar de organismos completos, como lo ejemplifica Victimless Leather de Tissue Culture & Proyecto de arte. Los creadores del proyecto expresaron su intención: "Se ofrece una posibilidad actualizada de usar 'cuero' sin matar un animal como punto de partida para el debate cultural. Nuestra intención no es ofrecer otro producto de consumo más, sino más bien plantear preguntas sobre nuestra explotación de otros seres vivos". Sin embargo, debido a la rápida proliferación celular, la exposición finalmente fue "desactivada" por privación de nutrientes, un método consistente con el objetivo de los artistas de subrayar la responsabilidad humana hacia las formas biológicas manipuladas.
Exposiciones destacadas de bioarte
Ars Electronica, ubicada en Linz, Austria, y su festival asociado, surgieron como uno de los primeros defensores de exhibir y promover el bioarte. Mantiene su papel pionero en mostrar y fomentar el bioarte, los proyectos de vida y los bioartistas. El tradicional premio Prix Ars Electronica, que reconoce y honra a artistas de diversos medios, presenta categorías como artes híbridas y arte de la vida, que abarcan el bioarte.
En 2016, la Bienal de Arte de Medios de Beijing adoptó la "Ética de la tecnología" como tema central, seguida de "<Post-Life>" en 2018. Organizado en el Museo CAFA de Beijing, China, el La Bienal presenta obras importantes en artes biológicas a través de sus exposiciones temáticas. La iteración de 2018 presentó obras de arte internacionales alineadas con los conceptos temáticos de "Vida de datos", "Vida mecánica" y "Vida sintetizada". Además, un área de exposición dedicada a Lab Space destacó las prácticas de laboratorio internacionales en la intersección del arte y la tecnología.
En 2019, el Centro Pompidou de París, Francia, organizó La Fabrique Du Vivant ('La tela de los vivos'), una exposición colectiva que muestra obras recientes de artistas, diseñadores e investigadores científicos que exploran la vida viva y artificial. Las obras de arte expuestas examinaron críticamente las interconexiones entre lo biológico y lo artificial, abarcando procesos de recreación de vida artificial, manipulación química de materia viva, formas autogeneradas, hibridaciones de materiales orgánicos e industriales y la fusión de células humanas y vegetales. Dentro del panorama contemporáneo de las tecnologías digitales, los artistas se involucran cada vez más con conceptos biológicos para construir marcos sociales y políticos novedosos que aborden cuestiones pertinentes de la época actual.
El Museo de Arte Mori de Tokio, Japón, organizó "El futuro y las artes: IA, robótica, ciudades, vida: cómo vivirá la humanidad mañana" de 2019 a 2020. Esta exposición colectiva contó con un "bio taller" que exhibía bioartes de destacados bioartistas internacionales. Un objetivo curatorial principal fue estimular la contemplación sobre el futuro de la humanidad, la vida humana y los desafíos ambientales, particularmente según los avances en inteligencia artificial, biotecnología, robótica y realidad aumentada, tal como se aplican en el arte, el diseño y la arquitectura.
Galería
- Arte por ordenador
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- Arte electrónico
- Arte evolutivo
- Artes híbridas
- Arte terrestre
- Arte de los nuevos medios
Referencias
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